La temperatura es una condición
importante a la hora de la cata
ya que afecta a los sabores y aromas.
Una temperatura alta contribuye
a un mayor desprendimiento de aromas
y el olfato los capta mejor. Sin
embargo, se incrementa el sabor
de los azúcares y alcoholes.
Por el contrario, lo salado, lo
amargo y lo astringente se perciben
más y mejor cuanto más
bajas son las temperaturas.También
la percepción de la acidez
varía en función
de las oscilaciones de la temperatura.
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